Zunilda Quatrín nos cuenta quién fue Isabel Pallamay
Aquí podrás ver el video del Premio "Ellas no fueron contadas"
(a partir del minuto 29, Zunilda nos cuenta otra partecita de esta historia)
Ellas no fueron contadas…
Yo,
Isabel Pallamay
Ella se llamaba Isabel,
como tantas Isabeles que pisaban y pisan estas tierras… Ella venia de una
historia de mujeres indómitas de los Valles Calchaquíes, allá por Tucumán, en
los 1.600 y pico. Ella era hija y bisnieta de caciques de su pueblo, los
Quilmes. Sus antepasados fueron el pueblo que le opuso al conquistador 130 años
de resistencia, los que fueron
desterrados de su pacha, y llevados caminando desde Tucumán a Buenos Aires en
1666.
Pero ella nació acá, en
Quilmes de Buenos Aires, en la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de
los Quilmes, (que en realidad era una Encomienda Real para tributar al Rey de
España); no sabemos bien cuándo porque no encontramos los padrones de esa
época, ni encontramos los libros parroquiales de los años de su nacimiento,
suponemos que fue entre 1678 y 1684. Su bisabuelo, Martin Iquin, fue el cacique
de los Quilmes cuando estaban en los valles y de la Reducción hasta 1671. Su padre,
Francisco Pallamay, cacique de los Quilmes entre 1672 y 1686, había muerto en
1687, un tiempo después de casarse con María Chalpi, su madre.
Tuve dos hermanos del primer casamiento de mi papá, Juan,
quien iba a ser cacique, y Petrona, que partieron jóvenes a encontrarse con el
Tata Inti. Y tuve 5 hermosos hijos Ramón, Ana, Gregorio, Francisca y Melchora. Ay
mis guagüitas!
Dicen que mi apellido, Pallamay, indicaría que un cacique
recibió del Inca una mujer de su linaje como prenda de alianza. No sé, algunos
dicen eso… Antes se usaba así… Yo soy Isabel Pallamay, mujer quilmeña de
aquellas épocas.
Cuando murió su padre,
y como su hermano Juan aun era pequeño, ejerció como cacique interino su tío
materno, Pedro (quien se puso el apellido Pallamay para dejar en claro, ante
los españoles, su parentesco con Francisco), en absoluta adhesión al sistema
andino que resaltaba la importancia del tío materno.
Nosotros no aceptábamos cambiarnos nuestros nombres
indígenas, otros si… Entre tantos, aquel que reclamaba la sucesión del
cacicazgo, que se llamaba Agustín Filca o de España… de España? Habrase visto
traidor….
Agustín Filca (o de
España) reclamó el cacicazgo en lugar de Pedro Pallamay el 28 de mayo de 1692,
alegando ser descendiente de caciques por línea masculina, un argumento
europeo… Cosa que al final consiguió el 30 de mayo de 1692. Estaba apoyado por
el Protector de Naturales Don Fernando Rivera Mondragón y por el Capitán Juan
de Zeballos
Qué rápido se solucionaban las cosas para los hombres que
aceptaban el dominio español!!! Tres días tardó el juicio, tres!!! El que yo inicié, en cambio, tardó cuatro
largos años.
La ceremonia de
investidura de Agustín como cacique se realizó en Buenos Aires, en la Plaza de
Armas, y con militares y algunos mayorales de la Reducción. Allí le entregaron
el bastón de mando, todo un símbolo.
Ese bastón de mando lo tenía mi mamá, porque mi papá se lo
había entregado en custodia, antes de morir… Y se lo entregó porque a ella se
le debía esa confianza; porque después de la muerte de un cacique como mi papá,
era su mujer la que decidía muchas veces, incluso, quién iba a ser su sucesor. Sin
embargo, mi mamá tuvo que entregarle el bastón… Madrecita mía, cuánto habrás
sufrido!
En 1703 el cacique,
Agustín de España o Filca, presentó su testamento, donde aparte de declarar sus
muchos bienes, declara que es casado y que tiene tres hijos legítimos y pide “por el amor de Dios” que el Gobernador
y el Cura le entreguen el bastón -después de su fallecimiento-, a su hijo
Ignacio cuando tuviese la edad suficiente. Mientras tanto que sea asistido por su tío Diego de Santiago.
Y en ese momento,
tomo una decisión. Voy a ser yo la Cacica y
Señora de los Quilmes y lucharé por eso, haciendo honor a la sangre que
corre por mis venas...
El 10 de mayo de 1704
se hace la presentación del Protector de Naturales, en defensa de Isabel
Pallamay como legítima heredera del cacicazgo. La carátula de los autos del
juicio decía: “Isabel Pallamay contra Ignacio de España sobre el cacicazgo de
la Reducción y pueblo de Santa Cruz de los Quilmes; Escribano Real Juan de la Cámara. Demandante:
Isabel Pallamay; demandado: Ignacio Filca o de España” (AGN)
Y se acabó la tranquilidad en el pueblo. Mis testigos
fueron Don José Baltos, Don Pedro, Don Luis Quinchinchay y Don Luis Quilimtay.
Pero también hubo alguna autoridades y algún cura que reconocieron “que le
consta que Doña Isabel es respetada y venerada como cacica y señora de los
indios de nación Quilmes “.
El Escribano Real afirmó
haber analizado todos los padrones desde que se fundaron el pueblo y la
Reducción, y en los que figuraban
empadronados por Don Francisco Pallamay su hijo Juan Pallamay (de su primer
matrimonio) y a Doña Isabel Pallamay (de su segundo matrimonio).
Por supuesto, cuando comenzó el juicio, las cosas se hicieron
como “correspondía”, se tomaron su tiempo para citar a los testigos, las cosas dependieron
mucho del clima, de los caminos, de las formas de trasladarse a Buenos Aires,
de si no podían ir, de si alguien debía venir a tomar las declaraciones a la
Reducción…En fin, cuatro años. Encima, los testigos de él eran ocho y los míos cuatro, todos varones, obviamente…
Es necesario destacar
que durante este juicio nadie llamó a declarar a María Chalpi, viuda de
Francisco y madre de Isabel. Esto no ocurrió, seguramente, porque ella era la
que conocía la antigua tradición indígena en cuanto a sucesiones, versión
inaceptable para los españoles, y para algunos integrantes de la Reducción
quienes trataban de dar un aspecto europeo a sus propias costumbres.
Pero, en el derecho
español aparecía una opción que sabiamente fue aprovechada por Isabel,
bisnieta, hija y hermana de caciques. Ella tenía hijos y estaba casada con
Martín Salchica, a la manera europea, es decir, legítimamente.
Querían argumentos españoles? Les doy argumentos españoles…
Isabel entró al juego
de la sucesión mostrando su habilidad.
Fue un largo y engorroso proceso, se intentará
la mayor síntesis posible.
El argumento de la
defensa de Isabel Se basaba en que mientras Francisco Pallamay ejerció su
cacicazgo, en los padrones figuraban Juan e Isabel como sus hijos legítimos. Al
fallecer él, le sucedió su hijo Juan porque estaba empadronado como tal -pero murió muy joven- y no a Agustín
Filca o de España, quien estaba empadronado como mitayo. Por ese motivo, muerto
Filca, debía restituirse el cargo a la familia de los Pallamay, heredando el
cargo Doña Isabel, por ser hija de cacique.
Esto resultó molesto,
inapropiado, inadecuado para las
autoridades españolas. Pero, el Gobernador Manuel de Velazco y Tejada finalmente
falló a favor de Isabel Pallamay. No hubo apelación. Pero Doña Isabel no
estaría sóla a cargo de todo; su legítimo esposo, Martin Salchica, se haría
cargo de la administración del cacicazgo, por orden del Gobernador en la misma
sentencia, poniendo así las cosas en orden patriarcal….
El 27 de octubre de
1708, finalmente sale la sentencia a favor de Isabel, refrendada por el
Escribano Real Don Juan de la Cámara.
Y si, ahora soy la Cacica de los Quilmes. Utilizando
algunos argumentos españoles? Si, eran las reglas del juego. Porque yo vengo desde
el fondo de los tiempos. Y no perdonaré a los que nos arrancaron de nuestra
Pacha, nunca. Pero el nombre Pallamay volverá a pronunciarse con el orgullo de
mi nación, de mis antepasados. Martin, mi amado Martin, va a ejercer la
administración, pero yo soy la cacica y mi apellido aparecerá en los padrones y
libros, y en el apellido ó los apellidos de mis hijos que serán Salchica y
Pallamay, y mi hijo Ramón será cacique. Y siento el orgullo de que el nombre de
mi nación perdure en el tiempo, porque ese nombre será dicho por miles de
personas, todos los días. Gracias Pacha mía!!!
El cacicazgo de Isabel duró 10 años, hasta
1718, cuando una epidemia de viruela se la lleva a ella, a su marido y a sus
hijos…
En el Quilmes de hoy hay un Centro de
Formación Profesional (CFP Nº 406) y un Jardín de Infantes (Nº 922) que llevan
su nombre.
Un Equipo de Investigación volvió a poner
su nombre en la memoria de los Quilmeños.
Hoy, Isabel Pallamay, volvió a Quilmes. Y
desde hace varios años, en setiembre, se colocan rosas rojas en su honor, en
las rejas de la Catedral Quilmeña.
Nonpacha

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